domingo, 14 de marzo de 2010

Castrum Euclidis


Metida entre las hojas de un antiguo cuaderno encontraba el otro día una fotocopia cuidadosamente doblada. Cuando la desdoblé, descubrí lo que parecía ser un extraño plano, con una enigmática leyenda debajo: Castrum Euclidis. No presentaba signos ni otras anotaciones, pero correspondía, hasta donde pude recordar, a un libro de Benno Artmann. Según creo, el propio escritor era también autor del plano, que me pareció un apresurado apunte, probablemente tomado del natural. Aunque en su día no le presté demasiada atención, un examen más detenido me hacía ahora sospechar que detrás había algún extraño y ruinoso monumento apenas visitado. Decidido a comprobarlo, al día siguiente emprendía, papel en mano, una fatigosa búsqueda. No me fue fácil llegar hasta él, pero, a partir de ahí y con ayuda del plano, fui recorriendo deslumbrado todas sus salas, patios y estancias. De la impresión general y algunos detalles del recorrido paso a dar cuenta en las siguientes notas.


"Aupado en una despejada colina, con perfecto dominio y visión del territorio, se levanta Castrum Euclidis. El castillo data de épocas muy remotas y presenta un perímetro defensivo que ha conocido a lo largo de tres siglos diversas ampliaciones. El aire es más de palacio que de fortaleza, lo que corresponde mejor a su condición de guardián de valiosísimas verdades y secretos. Dotado de dos puertas principales, la de la Aritmética (7) y la de la Geometría (1), cuenta también con un curioso pasadizo secreto (14) de más reciente factura para salir fuera del acotado".

"Sobre su fundación los estudiosos apuntan al siglo VI antes de nuestra era. Cuentan que fue Tales el primero que se instaló en la colina, y como tal se le recuerda en una elegante estatua (2) al lado de la puerta de la Geometría (1). Sin embargo, el castillo no sería lo que hoy es sin la valiosa contribución de Pitágoras y de su numerosa legión de fieles. Fueron ellos los que allanaron el terreno y organizaron todo el espacio, dando en él cabida no sólo a aritméticos y geómetras, sino a gentes provenientes de otras disciplinas como la música y la astronomía".

"Durante mucho tiempo los astrónomos se mantuvieron en un recinto propio e independiente. Se situaron en un escarpe natural, que se elevaba sobre el resto de la colina. Allí, en lo que llamaron Conica (16), apartados de los demás, se instalaron con algunos instrumentos a fin de observar pacientemente la evolución del firmamento. Pese a su distanciamiento, siempre mantuvieron una estrecha relación con los geómetras, y con frecuencia bajaban hasta su patio, donde aprovechaban para discutir animadamente sobre círculos, elipses y toda clase de órbitas".

"Los músicos, por su parte, nunca creyeron necesario instalarse en el castillo, y quizá por no tener verdades absolutas que conservar se mantuvieron extramuros. De hecho, apenas abandonaban su Odeon (9), donde celebraban veladas musicales de continuo. Sólo las gentes de la antigua escuela aritmética recordaban con detalle las complejas reglas de sus armonías. Entre ellos Teodoro de Cirene, el maestro de Platón, y quizás  también Teeteto, su dilecto discípulo, pero los demás habían abandonado todas aquellas composiciones y razones numéricas para acercarse a las nuevas proporciones usadas por los geómetras. Ya que hablamos de Platón, al que muchos consideran inspirador de los elementos de esta obra, conviene subrayar que, a pesar de esta creencia, no dejó su huella en ella. Pero tampoco puede hablarse de un autor, si acaso del genio organizador de Euclides, porque estamos, y no conviene olvidarlo, ante un conjunto monumental en el que se aprecian trabajos escalonados a varios niveles y correspondientes a distintas épocas".

Algún día merecerá la pena que dé más detalles de cómo Euclides consiguió disponer los distintos Elementos en el Castrum, pero, por temor a aburrir con esta digresión, lo pospondré a una próxima entrega. No obstante, dejo a la vista el plano para quien quiera ir a visitar este singular monumento.

Posdata: [*] Benno Artmann, Euclid. The Creation of Mathematics, (Plano, pag. 319).


1 comentario:

Albórbola dijo...

"Algún día merecerá la pena que dé más detalles", pues yo espero que llegue pronto ese día.