lunes, 1 de noviembre de 2010

En torno al círculo



La geometría encuentra en el juego combinatorio una de sus fuentes de inspiración. Los juegos no tienen por qué ser necesariamente inocentes, y menos triviales. Suele ser el factor combinatorio, sin distinción de edades, el que añade al juego el acento creativo. Cuando se parte de formas simples y familiares causa sorpresa que una combinación las articule en una figura o en una estructura desde la que se contemplan nuevas posibilidades. Esto en geometría sucede con alguna frecuencia. Tras dar por asumido el nivel de intuición en el que operamos con formas elementales, se irrumpe con asombro ante figuras compuestas cuya operatividad representa un nivel de intuición más avanzado. Este tipo de progreso cognitivo, del que algunos hacen su única progresión personal, nos desvía a mundos, o mejor a geometrías, cada vez más estilizadas y complejas, que habitamos con gusto por lo que tienen de previsibles y ordenadas, pese a resultar escasamente acogedoras.

A pesar de ello, pocas situaciones deparan en el mundo real una emoción similar a la de verse instalado en uno de esos mundos paralelos con potestades adánicas y mucho territorio por explorar. No es de extrañar que algunos, atrapados en esos laberintos, no sepan cómo volver o si verdaderamente merece la pena hacerlo, y en pleno delirio opten, convertidos en dioses niños, por gobernar su propio mundo formal para llevarlo a la perfección. Como en todo progreso se asciende aquí por una escalera. Y aunque con sus primeros escalones se gana una visión del mundo que de otro modo jamás se podría tener, existe un escalón difícil de determinar a partir del cual uno pierde la sensación de que la tierra le sustenta para buscar compulsivamente nuevos escalones camino de un cielo cuyas entrañas aspira a definir.

Todos esos sueños de geómetra se inician de niño, con esos juegos minimalistas y conceptuales a los que se les ha concedido un papel decisivo en la educación para la abstracción. De esa misma idea de juego geométrico parece surgir la música que Philip Glass compuso en 1979 para una serie de cuatro animaciones incluidas en varios episodios del programa infantil Barrio Sésamo (Sesame Street). Es probable que Glass haya alcanzado con estas pequeñas miniaturas musicales una de sus obras más singulares. En su conjunto, y con el apoyo de las imágenes geométricas, el resultado, del que destaca su final, tiene algo de programático como resumen acorde con su propuesta musical minimalista.

Geometry of circles (Sesame Street)

-La calidad del vídeo es la ofrecida por la web oficial Muppet Wikia. Existen en Youtube algunas reconstrucciones digitales parciales del vídeo original.



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