martes, 23 de marzo de 2010

Candidato al Plinio del año


La prensa nos trae puntual noticia de un acontecimiento natural digno de reseña. En un espacio completamente blanco, la tierra intenta asomar cabeza y emerge para liberarse de los hielos perpetuos. Oculto bajo el viejo glaciar se encuentra el macizo volcánico de Eyjafjalla, que lleva camino de verse recrecido. Por los medios de comunicación nos llegan algunas imágenes de la erupción, subrayadas en algún caso con apoyos verbales rocambolescos: "Hace dos días la tierra rompía aguas en Islandia para dar a luz en pleno hielo otra preciosa isla". Inmejorable ese toque cálido y familiar, aunque no del todo riguroso. Así que vayamos a la candidatura.


A diferencia del pico Sarychev en las Kuriles, por poner un caso de relumbrón que el año pasado ganó el Plinio a la mejor erupción*, aquí la combinación de elementos básicos resulta del todo novedosa, lo que hace plausible su candidatura al de este año. En esta erupción el aire y el fuego siguen presentes, pero sólo el hielo es visible ocultando los restantes elementos, agua y tierra. Y es que, por encima de retóricas entrañables y de premios bobos, el espectáculo del fuego abriéndose paso entre los témpanos es memorable. Hay en él algo de candidez mancillada, de elocuente desgarro y también de voracidad y de furia. Las autoridades islandesas siguen con prevención la evolución de esta agresiva reacción de la corteza terrestre bajo el glaciar Eyjafjallajökull. Sorprenden unas circunstancias que no se daban desde 1821, pero se confía en que como en toda erupción la traumática fisura cicatrice, sea en blanco o sea en negro.

Posdata: [*] http://scienceblogs.com/eruptions/2010/01/the_2009_pliny_for_volcanic_ev.php

1 comentario:

Albórbola dijo...

Yo voto por esta candidatura. No se me ocurre mejor metáfora de la contradicción, de la indecisión y del no saber por dónde tirar: fuego y hielo.